Cuenta la leyenda…
Desde tiempos inmemoriales, cuatro seres mágicos habitan el Albergue de Villanovilla. Nadie sabe con certeza si son reales o parte del propio encantamiento del lugar. Lo que sí saben los que han entrado aquí es que su presencia lo cambia todo.

Chef & Alquimista
Chef & Alquimista
Cuentan que El Gran Mago llegó a Villanovilla hace más de cien años, aunque nadie ha visto cómo envejece. Sus manos conocen el secreto de transformar los ingredientes del bosque en conjuros para el paladar. Cada receta que sale de su cocina lleva escondida una emoción que no puedes nombrar pero jamás olvidas.
"El fuego solo obedece a quienes saben escuchar al ingrediente."

Señora del Comedor
Señora del Comedor
La Dama del Valle es el alma del comedor. Aparece entre las mesas como una brisa cálida que todo lo ordena sin que nadie la vea moverse. Se dice que conoce el nombre de todos los que han cruzado la puerta del Albergue, y que tiene el don de adivinar qué necesitas antes de que tú mismo lo sepas.
"Un comedor mágico no es aquel donde todo brilla. Es aquel donde el comensal se siente invisible y eterno a la vez."

Ayudante & Travieso
Ayudante & Travieso
Menuto es pequeño en tamaño pero enorme en energía. Nadie sabe muy bien de dónde vino ni cuándo llegó, pero un día simplemente estaba ahí, entre los fogones, chupándose los dedos. Recoge las hierbas antes de que salga el sol, pule los cubiertos cantando canciones sin palabras y, de vez en cuando, hace desaparecer las aceitunas del plato antes de que lleguen a la mesa.
"Pero si solo probé una"

Ayudante & Hechicera de flores
Ayudante & Hechicera de flores
Chiquina es quien decora cada plato con las flores que recoge en los prados del Pirineo. Tiene la costumbre de susurrarles a las flores para que se abran justo en el momento en que el plato llega a la mesa. Los comensales que se fijan bien dicen que, a veces, los pétalos brillan durante un instante antes de que el primer tenedor los toque.
"Las flores del Pirineo guardan secretos que ni el viento se atreve a contar."